Me sorprende un poco el alcance de la entrada de ayer, aunque más me sorprende que en la pestaña de Estadísticas no aparece ningún lector de ningún país hispanohablante. Todas esas personas habrán entrado por error, no deben haber entendido nada. Tendré que escribir en otro idioma. Sé tres.
Español. Nací en un país de Latinoamérica. La hermosa Latinoamérica. Ahí me encontré con lo que para mí es el idioma más bello del mundo. No sólo por ser el mío si no porque tiene tantas variaciones y juegos por hacer que uno podría dar mil vueltas para decir una misma oración de más de un centenar de formas distintas.
Inglés. A los 7 años hay que empezar a estudiar inglés. Decían cuando yo era un nene. Diez años estuve yendo a clases. Con las de la escuela no era suficiente, había que ir también a clases particulares. No una ni dos, cuatro veces por semana, acompañado de un dineral y un grupo reducido. Que no me fueron suficientes ya que decidí, por la curiosa propia voluntad, de apuntarme a la Escuela Municipal de Idiomas. ¿Para qué? (Encontré las teclas de interrogación del teclado) Para dejar de practicarlo y luego de 10 años irme a vivir a Irlanda y llegar con pies de barro, sintiendo que todo lo que en algún momento supe se había desvanecido. Las ideas en inglés estaban, la comprensión también, pero la fabricación del idioma… no.
Alemán. No sé bien por qué me metí en todo ésto. Estoy acá en Alemania viviendo hace casi 2 años y sin desistir de estudiar un idioma que no me gusta, que es difícil, que me hace doler la cabeza, y del que escapo. Luego aprendo una frase nueva, larga y contundente y me pongo contento. Nominativo. Acusativo. Dativo.
No entiendo ni quiero entender ésa estadística. No confío en los números de internet. Son ficción. Son decorado. Ésto lo escribo para mí. Pero si sos una persona real no estaría de más que me dijeras si entendés lo que estoy escribiendo, si éstas palabras corresponden un poquito a un idioma del que tenés conocimiento. No voy a escribir en inglés ni en alemán, por lo menos por ahora. Porque después de haber estado tanto tiempo mezclando palabras multilingües en mi cabeza necesito reencontrarme con las palabras que de verdad tienen significado para mí, y no estaría siendo honesto si esas palabras no son en español, porque sí, es verdad que al hablar idiomas uno va torneando su personalidad según el idioma que hable. Yo no soy el mismo en inglés, en alemán o en español. Y hace mucho no me encuentro con mi yo real, hablando largo y tendido .
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