Llevo varios dìas con muy poco contacto con el resto de los seres humanos. El jueves pasado tuve el cumpleaños de mi hermano, en un parque, con alrededor de 20 personas desconocidas para mí. Estuvo bien, eso de charlar con alguien, sacar uno u otro tema, hacer como que sé. como que entiendo, como que me interesa.
Entre el viernes y el domingo me dediqué a vaciar el monoambiente que alquilábamos con mi pareja. Como él ya no está, lo hice sólo. Ahora voy a vivir temporalmente en un piso compartido con una pareja de Alemanes que tienen dos gatos, son simpáticos y bastante acumuladores (los humanos, no los gatos). He charlado con ellos, un poco (con los humanos, y también con los gatos).
El lunes entregué las llaves del departamento. Me dio mucha tristeza. Hablé con la empleada de la inmobiliaria. No se dio cuenta que el lavamanos del baño es distinto, que lo cambiamos porque luego de colgar el espejo la primer semana allí el espejo se cayó, explotó y partió el lavamanos. Conseguí uno idéntico, un poco más bajito, apenas, pero de otra marca. Lo hice cambiar un mes antes de irnos. Teníamos miedo de cambiarlo antes y volverlo a romper. Nunca vi romperse algo así en mi vida pero a veces las desgracias vienen en pareja. Ya sé que no es una desgracia. Pero todo lo que se escape aunque sea un poco del gasto habitual acá es significativamente desalentador para el bienestar. Se gana y se gasta lo que se gana.
Hace dos o tres semanas que estoy yendo a las clases del gimnasio. Duran 30 minutos y hay de zona media o de total body. Las empecé justo ahora que estoy por irme de la ciudad y dejar de ir a ése gimnasio, Pero ésta semana tuve dos episodios que me incomodaron. Una clase en completo alemán que me bajó la moral porque el profesor se dió cuenta que yo y otros más no le estábamos pudiendo seguir las indicaciones y no le interesó. . Y otra en la que el profesor me dijo que se suspendía la clase porque nadie se había anotado pero a los 5 minutos lo vi dándole la clase a dos chicas. Me dió bronca. Me imaginé varias maneras de quejarse, varios escenarios posibles si iba y lo enfrentaba. Pero nada de eso hice. Me quedé en el molde. Lo vi. Me enojé y me atraganté con tanto enojo. Como hago siempre. Mi decisión fue rescindir el contrato con el gimnasio en ese mismo momento. Así que no sólo perdí la clase, perdí en general. Por no saber encarar la situación. ¿Qué hago yo? Algo que a ellos ni les importa y ni se enteran.
Ésta semana no fuí a trabajar, Un médico online me dió una nota para faltar 4 días por dolor de espalda. No me duele tanto, pero nunca lo hice. Y estoy barajando la posibilidad de no decirle nada a mi jefe de las cosas que me han hecho sentir incómodo trabajando en ése lugar, y en cambio hacer algo que me siga perjudicando, Cuando le dije que faltaba casi le digo de compensar los días. Qué idiota. Éso hice el mes pasado por los feriados. Los compensé. En lugar de exigirle que me los pague.
Hoy es jueves, hace una semana del cumpleaños de mi hermano, se me acercó uno de los gatos y cuando me escuché hablándole me di cuenta que me hacía falta hablar con alguien. Lo he intentado, pero sin éxito. El lunes fuí a un intercambio de idiomas, y no me animé a entrar. Pasé dos veces por la puerta. El martes fui a un bar y pasé de largo hasta llegar un parque y sentarme a tomar un té.
No todo aunque parezca es malo. Ésta semana empecé a escribir. Acá para que nadie lea. ¿O hay alguien ahí? Esto es como todos esos pensamientos que tengo cuando no cambio el lavamanos, cuando no enfrento al del gimnasio, cuando no exijo lo que me corresponde en el trabajo, pero ahora los puedo ordenar un poco y poner en fila, así los enfrento de a uno, porque en abanico me atormentan.
Deja un comentario