Cometa: Un viaje.

Alrededor del sol, de hielo y polvo, de madera y papel, sostenido hacia la tierra por un hilo

Cometa: Un Aufwiedersehen

Me voy hoy a la noche de acá. Ya está. Termina esta etapa de mi vida de la que me quiero quedar con las cosas buenas, aunque haya que buscarlas y sean menos concretas. Las concretas, tangibles, narrables y memorables suelen ser malas. Pero el viaje interno, ése que todavía no se puede poner en palabras, espero sea bueno.

Me deben dinero por todos lados. Los depósitos de los alquileres, los del trabajo que me pagan mal el sueldo, los del gimnasio que no me reintegran lo que corresponde. Me voy con menos ahorro del que tenía cuando llegué. Para los que dicen que Alemania es una economía en potencia, acá estuve yo, haciendo tareas profesionales, y viviendo con un resto de 200 euros al mes luego de pagar todas las obligaciones. La cultura del esfuerzo, del proceso, del empezar de abajo. Como si fuera un castigo anticipado que tenés que pasar antes de ser digno de estar en igualdad de condiciones.

Profesionalmente lo he dado todo. Hice algo inimaginable. Lo hice y lo mantuve. Traté de ir cada día a más, tuve que aprender a discernir entre los problemas que yo podía solucionar y los que no se merecía la pena mi esfuerzo. Me integré en un sistema de trabajo nuevo, precario y novedoso a la par que intentaba a los tumbos aprender el idioma. Nadie me vino a dar en ningún momento ningún tipo de feedback ni palmadita en la espalda. No hago todo esto por eso, pero muchas veces es un ayudín para saber si uno va bien o la está pifiando. Ser el ejecutor y observador de sus propias acciones puede llegar a terminar en convertirse en un circulo viciosa que pasa del prueba y error al error y error.

Sé más cosas sobre mí que las que sabía cuando llegué. Me observé detenidamente, me disgusté y me gusté tantísimo. Tomé nota de como me comporto en situaciones, filtré cosas que no quiero para mi vida, anclé recuerdos del pasado y transité emociones. Traté de no quedarme con las ganas de ir a ver qué pasa pero sí me quedé demasiado con la palabra en la boca. A veces es más sano, pero dejé que una maligna de esencia me absorviera mi energía, y me manipulara, me traicionara y me pisoteara. No respondí ante sus acciones, porque ninguna fueron de frente, fueron paulatinas y dolorosas, cuando caí en cuenta de sus intenciones me hundí. Desconfié de nuevo de la humanidad. Ahora me estoy levantando de éso. Tratando de no tenerlo presente y culparme y tomarlo personal, fue ella la que no pudo ni consigo misma y yo no tuve que ni reaccionar ni responder. Me llegó el dato de que la vida se está encargando de hacerle cosechar toda la pudrición que sembró a su alrededor.

Como les dije, puede hablar más de las malas, porque son más tangibles. Pero me voy bien, a gusto y contento. He marcado fuertes cimientos para mi vida, que no se ven, me corren y sostienen por dentro. Me nutren y motivan para lo que viene.

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