No quiero fijarme la última vez que escribí por aquí. Parece un siglo transcurrido desde que lo hice por primera vez. Sabía que se me venían épocas turbulentas, con subidones y bajadas, pero no imaginé que iba a pasar tanto en tan poco tiempo y que el tiempo iba a perder su impacto en mi percepción. Ya no sé si perdí la paciencia, si el coletazo de los buenos momentos desapareció demasiado pronto, o si caí en un pozo profundo en mi ser. Pero estoy desorientado. No hoy, ni ayer, ni mañana. Mido mi existir en momentitos. Ahora estoy bien, en unas horas no sé. A la mañana tengo planes, a la tarde los boicoteo. Me dispongo a cocinar, y no empiezo ni la receta. Estoy re estudiando algo que ni sé para qué con un cronograma que me hice para mantenerme ocupado pero me auto asfixié. Sueño con algún día estar en el proceso de una obra o de tener la inspiración para escribir un libro o la fuerza para entrenar sin parar. Pero nada de eso me sucede, tengo todo el tiempo del mundo y todo el mundo para el tiempo, pero no lo aprovecho. No puedo. Estoy en redes sociales mirando sin parar. Vuelvo al insomnio después de 12 años y a dormir sin horario hasta el mediodía y se viene el invierno y el cuerpo pide calorías pero tengo de sobra tan de sobra que la rodilla se queja y me frena. Un cigarro, dos cigarros. Hoy me quedé viendo unas botellas de vodka pero no abrí ninguna. No es por ahí, eso no me gusta. Hay silencio pero sin meditación. Hay tendencias allí afuera pero quedè lejos de todas. Mejor así. Me encontraré a mi mismo una vez más. Espero tolerarme, no digo gustarme, pero sí tratarme bien y animarme. De ésta situación voy a salir adelante. El agua está lista para la infusión. Adiós.
Deja un comentario